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11 nov 2010

REQUIEM POR RODIN



La razón es simple, mas no sencilla: Rodin nunca pensó en moldear dos rocas con el cincel. Una le sobraba, una le bastó. El pensamiento es un ejercicio trágico. Pensar nos aleja de los soles de la fantasía y la imaginación. La mujer no piensa: prefiere sutilmente arrobarse. Me parece que esta es la diferencia, la señal de la brecha de espíritus, esa línea fronteriza entre efebos y féminas. Todas ellas carecen de humanas razones. Todas, sin excepción, desde Eva en audiencia pública, hasta madre de Hitler y la bella muchacha de ojos negros asesinada en Irán por una lluvia de piedras, hace un par de noches.

Y por supuesto que el gran Rodin, el gran machista de todos los tiempos, sabía todo esto y mucho más.

5 nov 2010

SE VENDEN RELOJES DE ARENA



Siempre he soñado con ella, sería una industria floreciente. Los pedidos por la web; las entregas a domicilio, con privacidad de objetos porno. Cada grano de arena tendría su garantía,  su estándar y certificación de calidad. Ningún uso permisible distinto al de medir el tiempo que consumimos haciendo el amor. Tampoco hay que ser un genio para advertir que dos cuerpos teniendo sexo imitan las simetrías del reloj de arena: un cuerpo se inunda, otro libera su carga muerta, su lava, su sangre en tinta blanca.


Es un evento cifrado, como el bostezo de un gato negro, y de clara índole estocástica: en el instante en que el hombre y la mujer llegan al orgasmo, cae el último grano de arena. Desde el punto de vista de la iglesia católica, el reloj se pasa a convertir en una prenda maldita, en un fetiche. No por capricho el reloj invoca los ciegos dioses siameses del orgasmo a duo; algunas veces lo logra, algunas veces no. Mientras tanto, alguien distribuye relojes solares para promover la masturbación en los días nublados...

7 oct 2010

ESTRATEGIAS PARA SER INFIEL




No nos digamos mentiras: la infidelidad es recurrente y pertinente. Nivela las energías de la pareja, devuelve las cosas a su sitio. El infiel siente remordimiento y se comporta lo mejor que puede, el traicionado sonríe y de buen humor se lava los dientes frente al espejo. Hay algo no dicho, algo que es como otro color en la ventana. Todo es luz. Por supuesto, bien distinta es la deslealtad. Es mejor, mil y un veces, ser infiel a ser desleal. Creo en otros cuerpos, en otras manos que me permitan dimensionar tu cuerpo astral, enaltecer tus otras formas a la distancia. Otras formas, nuevas formas hasta ahora ausentes, y confundir la vida vivida con una especie de vida literaria que todos llevamos dentro, en el repliegue más oculto del corazón. Mejor lo dijo el religioso George Herbert: el adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas.

Eso no basta. Queda un numeroso tema por agregar: el verdadero talento consiste en diseñar estrategias para ser infiel y jamás perder la castidad. Habitar ese limbo, grieta, nicho. Tener alas y aureola. Tener un solo sexo, sin escrituras de propiedad. En ese sentido, la poesía surge como una maravillosa fórmula. Pero hay más: hay infieles por naturaleza y hay infieles de circunstancia. Y también existimos los infieles por azar. Pero termino con una frase de mi amigo el poeta Víctor López Ráche: la mujer infiel exige eterna fidelidad a sus amantes.

Amén y amén.

24 sept 2010

LAGRIMAS LTDA



"No lloré porque no tenía cerca a nadie que me viera", dijo a mis espaldas la crítica literaria.Tal parece, las mujeres lloran con una determinada intención. Ellas no lloran a solas, de física tristeza, impotencia y rabia como los hombres. Lloran porque tienen un target objetivo, le apuestan a una franja de mercado. Porque desean perforar el acero y la roca en cuestión de segundos. Porque han optado por desplegar su plan de acción sin mover una uña, porque todas ellas saben de sobra que sus lágrimas pueden mover y conmover, enmendar y disponer, asombrar y retumbar en medio de una fiesta de bodas o de un pantano lleno de salamandras. Dicho en una sola frase: romper en mil pedazos el alma del buen samaritano que se atreve a mirar la manera en que sus lágrimas ruedan y sus gemidos se ahogan para volver a emerger como juguetonas focas marinas.


¡Y así, a fuerza de lágrimas, han ido cambiado la ruta de los poetas!


Y por extensión del resto del mundo, ¿no?