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4 may 2012

EL ANGEL DE ALEISTER CROWLEY





Era el brujo favorito de Black Sabbath y, en general, de los rockeros. Sabios de avanzada como Led Zepellin y Jimmy Page lo vieron como su maestro. Hasta el vago de Ozzy Osbourne le compuso una plegaria, una canción llamada Mr. Crowley. No sobra decir que los angelicales Beatles le rindieron homenaje en la portada de Sargent Pepper's. Aquel año vendieron más de lo que esperaban, merced a este contrahechizo. Hoy debemos  responsabilizar a su señora madre, que alcanzó a nutrirlo con su leche antes de morir. A esa anónima señora debemos la sangre azul, entre comillas, del gran mago de Boleskine.

Lo que sigue es historia, material de enciclopedias temáticas. Lo que nos asalta a continuación es un buen puñado de interrogantes. ¿Hay alguien que haya seguido su camino? ¿Quedan más opciones para los aburridos detractores de Dios? ¿En qué momento un brujo se vuelve una marca de moda? ¿Debemos desayunar con café con leche y además agradecer a Lucifer por el día que empieza? ¿No son acaso los ángeles simples demonios enfermos de amnesia?

Sea como sea, yo sigo hojeando su Libro de la Ley. ¡No quiero mendigar otra resma de papel en la cual imprimir mi cadáver urgente de escritor anónimo! ¡Quiero ganar cuerpo astral de apostador de Las Vegas! ¡Quiero la virginidad de una viuda millonaria, sin hijos y menor de cuarenta años! Quiero suicidarme riendo a carcajadas!  ¡Quiero experimentar un milagro imposible en el Milenio de La Nueva Oscuridad!

18 abr 2012

TETAS FACTORY



Tuve una mujer que se operó los senos a última hora. Tuve otra que ya venía operada con el dinero de su marido muerto, nada fuera de lo común por estos días. Encontrar a mi última novia con los senos normales, fue toda una revelación poética. Su fealdad natural me encantó a primera vista. Una típica Eva en sus pelos menores, toda una virgen del quirófano. 

Pero el motivo de estas líneas es otro. No hay nada más horrible que esas tetas de quirófano, esos globos estándar de gelatina sin sabor, vulgar silicona encapsulada que brinca cuando intentas atraparlos con los labios o con los dedos. En el supermercado  o  a la salida del banco, a la hora pico y bajo la lluvia, saltan dos inmisericordes pelotas de carne delante de algunas orgullosas mujeres. Me producen estupor, ganas de correr, más que lujuria primitiva. Uno tiene miedo de que puedan estallar en cualquier momento y producir una tragedia de incalculables proporciones.

No tengo nada contra las chicas y damas de sostén talla 38 B, siempre y cuando sean naturales. Al fin y al cabo, la personalidad de una mujer se mide en nuestro mundo light por el tamaño de sus senos y la curva de su trasero. Lo demás es talento natural. La verdad es que me conformo con unas tetas lisas, pequeñas, de bajo perfil. Me he vuelto condescendiente y tolerante a la hora de elegir una compañera de pecho. A este extremo he llegado. Un punto adicional, nada despreciable. Las mujeres de tetas pequeñas no sólo son mejores amantes, sino que se contentan con una bonita blusa estampada o con bordados, en promoción...


18 ene 2012

POR EL DERECHO A LA LUJURIA


Se nos conceden todos los derechos. Derecho a vivir sin dignidad, derecho a morir dignamente. Derecho a llorar a solas. Derecho a reír a carcajadas en una esquina no muy concurrida de la razón. Derecho a la educación en el barrio obrero. Derecho a dormir en la calle. Pero no el simple derecho a pensar con morbo, sentado en el bus junto a una bella quinceañera recién bañada, todavía olorosa a jabón de motel barato.

Se nos han transformado todos los lugares de la imaginación y la fantasía en un libro de delitos y penas. Pronunciar la palabra derecho ya no es referirse  a la justicia, sino mencionar una indolencia de las palabras. Retórica oficial para hablar de cosas que no necesitan tener nombre para ser citadas. Disfrutamos de todos los absurdos civiles, salvo el noble derecho a la lujuria. Lujuria del alma y del espíritu. Lujuria de la carne sobre el hueso y el temblor del nervio. 

Nuestros legisladores han olvidado concedernos el derecho a la masturbación en horas no laborales. Derecho a oler las tangas lilas de Martha en ciclo lunar. Derecho a soñar con Andrea, atada a una cama de hierro con cadenas oxidadas, por cuyas junturas rueda su sangre confundida con una blanquecina saliva de olor de queso rancio. No cabe duda que tenemos derecho a todo en esta vida, salvo el transparente derecho a pensar con el dedo gordo del pie izquierdo.

10 oct 2011

DIOS CARECE DE DEMONIOS CREATIVOS



Dostoievski dejó dicho a través de un personaje de Iván Karamazov que sin Dios todo es posible. Es irrefutable que por medio de la bendición de Dios se justifica todo. Crímenes, aberraciones, malformaciones. Por fortuna, encerrado en una iglesia resulta mucho más rentable ese maldito, al menos para los hijos del verdinoso demonio impreso en los billetes.

Otros cuentan un cuento algo reforzado sobre dioses vagabundos, que suben montañas, lejos de monasterios. Otros más cuentan azules cuentos sobre dioses nobles y benevolentes, para pagos con tarjeta de crédito en línea. También hay dioses para casos perdidos, para expertos en armas de guerra, para fumadores de marihuana jamaiquina.

Las generaciones futuras, los escolares del mañana se preguntarán qué pasó con los benditos dioses de sus padres. Buscarán nuevos dioses, con todas las respuestas, para disminuir el impacto del azar entre los miembros de su congregación. Sobra repetir con los cabalistas y algebristas que Dios es una cifra imposible, un dispersor caótico. Por lo pronto, los artistas del mundo entero siguen invocando sus legiones de demonios creativos, su sello de agua dulce, su imposible marca de identidad. Aleluya!