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7 oct 2010

ESTRATEGIAS PARA SER INFIEL




No nos digamos mentiras: la infidelidad es recurrente y pertinente. Nivela las energías de la pareja, devuelve las cosas a su sitio. El infiel siente remordimiento y se comporta lo mejor que puede, el traicionado sonríe y de buen humor se lava los dientes frente al espejo. Hay algo no dicho, algo que es como otro color en la ventana. Todo es luz. Por supuesto, bien distinta es la deslealtad. Es mejor, mil y un veces, ser infiel a ser desleal. Creo en otros cuerpos, en otras manos que me permitan dimensionar tu cuerpo astral, enaltecer tus otras formas a la distancia. Otras formas, nuevas formas hasta ahora ausentes, y confundir la vida vivida con una especie de vida literaria que todos llevamos dentro, en el repliegue más oculto del corazón. Mejor lo dijo el religioso George Herbert: el adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas.

Eso no basta. Queda un numeroso tema por agregar: el verdadero talento consiste en diseñar estrategias para ser infiel y jamás perder la castidad. Habitar ese limbo, grieta, nicho. Tener alas y aureola. Tener un solo sexo, sin escrituras de propiedad. En ese sentido, la poesía surge como una maravillosa fórmula. Pero hay más: hay infieles por naturaleza y hay infieles de circunstancia. Y también existimos los infieles por azar. Pero termino con una frase de mi amigo el poeta Víctor López Ráche: la mujer infiel exige eterna fidelidad a sus amantes.

Amén y amén.

24 sept 2010

LAGRIMAS LTDA



"No lloré porque no tenía cerca a nadie que me viera", dijo a mis espaldas la crítica literaria.Tal parece, las mujeres lloran con una determinada intención. Ellas no lloran a solas, de física tristeza, impotencia y rabia como los hombres. Lloran porque tienen un target objetivo, le apuestan a una franja de mercado. Porque desean perforar el acero y la roca en cuestión de segundos. Porque han optado por desplegar su plan de acción sin mover una uña, porque todas ellas saben de sobra que sus lágrimas pueden mover y conmover, enmendar y disponer, asombrar y retumbar en medio de una fiesta de bodas o de un pantano lleno de salamandras. Dicho en una sola frase: romper en mil pedazos el alma del buen samaritano que se atreve a mirar la manera en que sus lágrimas ruedan y sus gemidos se ahogan para volver a emerger como juguetonas focas marinas.


¡Y así, a fuerza de lágrimas, han ido cambiado la ruta de los poetas!


Y por extensión del resto del mundo, ¿no?

5 ago 2010

MACONDO STATES OF AMERICA



La noticia de la muerte de José Saramago no me genera alegría. Tampoco tristeza. Es la muerte de un escritor comprometido, más famoso por su posición política de extrema izquierda que por su literatura. Un político de primera, un escritor muy de segunda. El dinosaurio ruidoso nos deja, y no hay mucho qué decir o agregar. Utilizó la escritura para hacer proselitismo, y acertó. La gente quiere a este hombre que se denominó a sí mismo un comunista hormonal. Fue un verdadero fracasado exitoso, pero esa clase de personajes abundan en las altas esferas. Tampoco es su culpa, ¿no? A muchos les suena la flauta traversa.


Sólo sentiré melancolía pura el día de la muerte de García Márquez. Ese si un escritor de primera, un político de segunda, con asesores de cuarta y biógrafos de novena. O de mucho más. En todo caso, un genio entre africano, árabe y colombiano, un juicioso y pudoroso pornógrafo del Caribe, un prodigioso narrador oral de las letras de molde, el único en Macondo States of América, antes y después del Segundo Apocalipsis Tropical. Ahora y siempre.

9 mar 2010

OTRO INUTIL POEMA



El último poema de amor lo escribió Sade en Charenton, a finales de 1814. Lo deletreó en la cal de la celda, con el dedo untado en sangre. Que se tenga noticia, nadie se ha atrevido a citarlo en ninguna antología de un género donde todo es trascendental, nada es anodino. De hecho, nos debe causar asombro lo que se escribe ahora. Todo lo que sigue es repetición, plagio inocente. Y no es para menos: cualquier poema de amor está escrito en un pasado imperfecto, con la misma cursilería de Ovidio, con su misma letra de mosca moribunda. Tampoco es aventurado decir que eso lo hace mucho más auténtico, y a la vez menos poema de amor.


La verdad es que se debería prohibir terminantemente la escritura de poemas de amor, tal como se nos prohíbe mirar las estrellas en horas laborales.  Demasiados poetas deberían coserse los dedos con hilo y aguja. Por si fuera poco, escribir un poema de amor es dar un paso al lado para que otros den un paso firme al frente. Los  grandes amores nunca se escriben, se viven con vértigo.

Ya en lo personal, creo que una buena foto dice más que uno y mil poemas de amor, con el perdón de Cartier Bresson. Sobre todo si la foto es con Laura.


El resto es cultura general.